sábado, abril 21, 2007

El atraco Parte 1



En esta oportunidad tengo el agrado de presentarles la primera parte de un pequeño relato que cobró vida hace un par de años en una tarde de invierno, en las que pasaba el aburrimiento, y de que manera, con uno de mis pasatiempos favoritos...(aparte de los PCs) con un compilado de cuentos cortos de terror.

Detuve la entretenida lectura un momento y en mi cabeza comenzó la maquinacion de una historia que, a pesar de no estar escrita de manera virtuosa, logra transmitir la agustia y desesperacion de un desenlace que escapa al entendimiento cotidiano del hombre ordinario.

Esta es la primera parte dl cuento titulado "El Atraco". Y para el que se pregunta ¿por qué esta en partes y no todo de una vez? es por la sencilla razón de que para los que no están acostumbrados s leer, ver una pagina con mas letras que pares de cromosomas es muy desalentador, y hace que el lector no habitual pierda rápidamente el interes.
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Una vez mas caminaba hacia su casa por la misma calle, que a pesar de no quedar en el recorrido, diariamente la frecuentaba. Estaba listo. Lo tenía todo planeado, ya no habrian más equivocaciones. La última vez había sido desastrozo, el maldito perro lo habia dejado desangrandose en el piso hasta que la policía llego... Pero que se iba a imaginar que la hija de la vieja le encargaría que cuidara a su rotweiller ese mismo dia.. Claro, no lo previó, pero quien lo hubiera hecho?. Y por cierto la gracia le había costado cinco, cinco malditos años en esa asquerosa pocilga. Y tres meses en cuidados intensivos en el hospítal penitenciario por el "cariño" del perro de la hija de la vieja. Quedaba una calle para su casa, mientras pensaba que esta vez no habrian equivocaciones, no se le escaparían ningun detalle: casa no muy grande, en la esquina de la calle, lujosa, demasiado para una pareja de ancianos, pensó en un momento, telefono, alarma, reja no muy alta, y lo mas importante sin perros y por lo que había investigado por ahí, no comprarían uno nunca puesto que la vieja odiaba las mascotas, y por supuesto tampoco los cuidaban. Sacó las llaves de su bolsillo, miró para todos lados, abrió la puerta con cuidado y entró a su casa rápidamente. Claro, siempre muy alerta, porque no iba a ser victima de su propia profesión, de algun delincuente con menores aspiraciones, porque su casa era, digamos no muy ideal para un atraco, por lo menos no para su concepto de casas "robables". Y se había preocupado dese hacía cuatro meses, desde que estaba libre, en darle esa apariencia. "Nunca se es demasiado paranoico", se repetía mientras le daba ese toque roñoso a la puerta de casa unos meses atrás. Fue directamente a la cama, a pesar de ser las dos de la tarde, debía estar fresco para la noche, era el momento ideal, no muy tarde ni muy temprano. Puso el despertador a las seis de la tarde y se dispuso a dormir.
Desperto un poco agitado por una pesadilla que por más que se esforzó no logró recordar. Se dio una ducha helada y comió un plato de arroz que había guardado el día anterior. Siempre desde que había empezado en este "negocio" se preocupaba de no comer algo muy pesado ni muy liviano antes de un trabajo. Y había llegado a la conclusión de que el arroz era ideal. Fue hasta su habitación, que no tenía mas que una cama y una mesa en una esquina donde había una radio, en la que escuchaba las noticias antes de dormirse. Además de esto había una puerta donde se escondía un escuálido armario, de donde sacó un jersey negro con bolsillos en los brazos cerrados con velcro, un pantalón de corte militar negro, calcetines, calzoncillos, y una polera comoda

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1 Comments:

Blogger Unknown said...

esta de thriller tu cuentito

12:44 a. m.  

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