miércoles, mayo 23, 2007

Con Juguete Nuevo


Desde hace aproximadamente dos meses, comencé una serie de conversaciones con mi proveedor de servicios de telfonía movil, es decir Entel Pcs,
en relación a mi inquietud de adquirir por cualquir medio un equipo de telefonía celular de la marca NOKIA, específicamente un modelo N73.

Debo decir que tengo contratado un plan desde octubre del 2006 y no he tenido ningun problema, salvo por los excedentes en las boletas de pago pero de exclusiva responsabilidad mía por mi alto consumo del servicio.
Este plan lo contraté luego de varios años de tener telefonos de prepago con diferentes equipos a lo largo del servicio.

Solicité un plan y luego de conocer mi estado de cuenta de Falabella, no hubo ningun problema en el plan de $9990 con 50 minutos y 30 mensajes SMS, para lo cual no solicité equipo alguno ya que utilizaría el mismo numero telefónico y el mismo Motorola V3 Black.
Luego cambé el plan debido a la gran usabilidad que le daba a uno de $15000 con 150 minutos.


La primera vez que me acerqué a una "ejecutiva", me aseguró que no era posible cambiar mi equipo, ya que no había solicitado desde un principio un equipo.

Yo le respondí que eso era absurdo, ya que lo único que tenía que hacer era cancelar el contrato y hacer uno nuevo para que en el instante me entregaran el equipo que yo quería.

Me miró desconcertada y me dijo : " en realidad es ridiculo "
Cosa seguida fue a conversar con el supervisor de la sucursal dándome como respuesta finalmente que no habría ningun problema... pero que el equipo no estaba en la sucursal.


En ese entonces el teléfono estaba recién llegando a concepción y su poca disponibilidad era entendible.
Comenzaron a pasar las semanas, ya que la explicación se basaba en que se solicitaban a santiago todas las semanas una cierta cantidad de equipos, que debían tener en stock además de los que eran solicitados por los clientes.

Luego de un par de semanas que el teléfono definitivamente no llegó, comenzaron las explicaciones con referencia a que el equipo era tan solicitado en concepcion que apenas llegaba los clientes lo adquirían inmediatamente, haciendo que mi obsesión naciera.

Debo rescatar que dentro del mar de explicaciones y escusas hubo un caballero que con toda amabilidad fue la única persona que hasta el último momento me brindó toda su ayuda y su dedicación para atender mi inquietud como cliente, ya que el resto del personal de Entel se limitaba a responder "no hay".
Por esto don Mauricio Cisneros. Gracias,

Finalmente luego de ya varias semanas siguiendo el tléfono en Concepcion y hasta en Santiago, lugar donde tambien me dijeron que no había y que estaban agotados en Chile y que además no habían pedido en el sistema, me decidí y fui a Movistar,
donde me atendieron cordialmente y en un par de horas, (ya que en esa sucursal no quedaban pero en otra si....) obtube mi
NOKIA N73 y el plan de Entel lo eliminaré tan pronto consuma los 150 minutos correspondientes a este mes, en vista que me los van a cobrar igual termine o no el contrato con ellos.

Moraleja:" No por mucha buena señal, la atención es de calidad", ya que, como dije anteriormente a excepción de una sola persona, el servicio a personas en las sucursales deja mucho que desear

viernes, mayo 11, 2007

Confinamiento III


El no tenía la culpa, pero nuestra ira se ensañó sobre ese pobre muchacho.

Yo no se que hacía allí. No estaban las condiciones del clima para que un niño de su edad estuviera jugando en la calle y menos allí, tan lejos del lugar donde su madre afanosamente preparaba la merienda de medio día.

¿Hasta cuando me celas de esa manera? ¿Por qué le haces caso a esos celos enfermizos? No existe la manera de complacerte, porque siempre encuentras el detalle inexistente maquinado en tu creativa y enfermiza mente.

No me vengas con esas tonterías. Si yo te vi, no me puedes decir que no porque llamé a tu trabajo y no me contestaste el teléfono. ¿Y acaso crees que estoy todo el día al lado del maldito aparato esperando para contestar y escuchar tus quejas que me saturan hasta reventar?

Si te revientan tanto ¿por qué no te vas con esa infame rompe-familias? ¿O acaso no le has dicho que eres casado?

Te digo que no tengo ningún romance con nadie, ¿por qué no puedes entender?

En ese momento, como en otros más posteriormente, callaba e infirió un sonido como de tambor deteniéndose en le n-ésima vuelta alrededor mío…

¡Tum!

Este sonido retumbaba en el inmueble de tal manera que parecía estremecer y encogerse a la vez, junto con mi pecho que se apretaba y se soltaba en una contracción en conjunto con la de la habitación. Luego recomenzó su eterna carrera a mi entorno y prosiguió con la, ya dicha de memoria, narración.

…Eso dices, siempre lo dices, pero tú crees que soy tonta, que no me doy cuenta de lo cruel que eres conmigo al tratarme de esa manera, que soy una ciega que te creerá a pies juntos todo lo que le digas, solo porque eres un machista de mierda. Me paso todo el día limpiando tu casa, lavando tu ropa, criando tus hijos, y preparando tu comida. Y tu ¿qué haces? Te gastas todo lo del mes con quien sabe cuantas mujeres que lo único que quieren… ¡tum!

Otra vez ese sonido que me descolocaba, porque a pesar de la casi nula expresividad de sus palabras, en mi mente se figuraban imágenes tan nítidas, como si ya no hubiesen frases ni oraciones, si no que vívidas secuencias como si fueran recuerdos míos o imágenes transmitidas como telepáticamente desde su mente a la perturbada cabeza que es ese momento coronaba mi ser.

Y que mierda es ese sonido ¿acaso no tienes nada mejor que hacer que andar azotando portones ajenos?

No me cambies el tema, esa maldita costumbre tuya de cada vez que discutimos me cambias el tema con tanta naturalidad que me dan ganas de zamarrearte para que se te ordenen las ideas en esa traicionera cabeza…

domingo, mayo 06, 2007

Confinamiento II


Las palabras iban saliendo pronunciadas sin sentimientos, inexpresivas y monótonas. Su tono era pasivo, como la de un chiquillo de cinco años que saluda medio dormido en la mañana. A ratos se quedaba callado, como imaginando el momento en que todo había ocurrido, y ahí justo en ese momento lloraba desesperadamente y su llanto sonaba estrepitosamente en el salón. Ese era el único momento en que la habitación se hacía presente con un eco estremecedor, puesto que cuando hablaba, las palabras eran secas, como si el edificio estuviera cansado de oírlo por todo este tiempo, que nunca dijo en realidad cuanto era, puesto que al parecer mi presencia en el lugar pasaba totalmente inadvertida.

Hubo un silencio y recomenzó la estrofa diciendo:

-“te extraño mucho, no sabes cuanto, pero te juro que no puedo recordar tus manos. Esas manos que tantos años tomaron las que ya no existen, se me adormecieron con el frío, creo yo. Pero tu rostro no lo olvido y no sabes cuanto deseo que ese día las cosas hubieran sido distintas… celos solo son celos. Y tus celos desencadenaron el huracán de mis pasiones dormidas. Siempre lo mismo insegura desde el primer momento. Que te vieron aquí, que te vi con ésta, que ¿por qué llegas temprano, acaso no estabas trabajando?, que ¿por qué llegas tarde, donde pasaste después del trabajo? Ese día lamentablemente exploté. Muchas veces discutimos lo mismo. Pero ese día era propicio para que sucediera la hecatombe.

El aire saturado de una humedad que te inundaba los pulmones de una frescura mañanera, el suelo bañado de la grisácea resaca de la lluvia nocturna, el cielo oscurecido por la amenaza estacionaria de agosto y ese fatídico golpe el la puerta que daba a la calle desde el patio trasero una y otra vez que perforaba sin compasión mi torturada cabeza.